lunes, 20 de febrero de 2012

Crónicas de un Policía Privado I

I. UN POLICÍA PRIVADO DEL SUEÑO

-¿Qué es lo que ves, jefe?

-¿A qué viene esa pregunta? Aquí no hay nada; solo este bar, tú, yo y un vacío blanco interminable.

-¿Y eso que te dice?

-Obviamente estamos en un sueño.

-Vaya, jefe; debes ser investigador o algo así. Además de lo obvio, ¿qué es lo que ves?

-Ya he estado aquí antes; siempre es el mismo lugar. Yo estoy aquí, y tú estás ahí, y siempre me preguntas lo mismo.

-Entonces es un sueño recurrente. ¿Pero por qué sueñas esto?

-Estamos vestidos de coctel, así que es alguna escena de película donde tú me seduces mientras yo te saco información.

-Eso explica el vestido escotado; entonces, detective, ¿qué quieres saber?

-No lo sé...

-Es tu sueño, jefe; ¿qué información tienes? ¿qué es lo que ves?

-El lugar, y mi vaso, siempre están vacíos. Pero tu escote está muy lleno.

-Y este sueño es tu triste excusa para verme los pechos. Misterio resuelto.

-No te preocupes; sé que no son reales.

-Idiota.

Engreída.

Cerdo.

Bruja.

Solipsista.

Amargada

...

..

.

JEFE, DESPIERTE.

En un despacho desordenado, el investigador se despierta, y despega su rostro del escritorio mientras su asistente, la mujer del sueño, le ofrece una taza de café en tono y ropa casual.

-Jefe, ya va a ser hora de su "junta de los viernes".

-Por qué me despiertas... Como si disfrutara ir a hablar con esos animales.

-Porque para eso me pagas. Además, supongo que cualquier cosa ahí afuera es mejor que tus sueños.

-No sabes eso; de hecho, el que interrumpiste era especialmente agradable: estábamos tú, yo y un escote gigante...

-Y este sueño es tu triste excusa para verme los pechos. Misterio resuelto.

-Sabes, me caes mejor cuando estoy dormido.

-Y tú me caes mejor cuando me pagas. Ahora a trabajar; esos sobornos no se negocian solos.

El policía toma su chaqueta, y se prepara para salir.

-Jefe.

-¿Qué pasa?

-Tu café.

-Oh. Gracias.

-A ti; ahora mis esfuerzos por mantenerte despierto no serán en vano.

-A tu salud, entonces.

Se toma el café de un sorbo, deja la taza y se despiden uno de otro con una sonrisa socarrona, aunque con mirada honesta.

El policía llega a un establecimiento llamado "Los Viernes": es un table dance de tamaño importante, con puertas de ébano de tres metros y luces de neón anunciándolo por todos lados. Es recibido por un Gorila en la entrada; al verlo, el gorila le abre una puerta oculta por la izquierda de la entrada principal. En el interior, viendo como mujeres con cabeza de elefante bailan en las pistas, un Cerdo, un Lobo y un Tigre lo reciben en una mesa:

C: ¡Jaime! Pensamos que no ibas a venir en esta ocasión.

J: Discúlpenme, caballeros; el tráfico.

L: Es una muy mala excusa para las dos de la mañana, ¿no lo crees?

J: Nada de eso; esta es la hora pico para los que llevan a esconder cuerpos en sus cajuelas. De hecho, esperaba encontrarte en el camino, Toño...

T: Directo a la acusaciones, como siempre. Te lo vuelvo a repetir: esos no son mis hombres.

J: Vuélvemelo a repetir de nuevo cuantas veces necesites, mientras me digas quiénes son. No me importa si son tus hombres o no.

C: Tranquilos, muchachos, tranquilos; hay más cosas que discutir en la agenda. Y tú, Jaime, vienes de un genio especial el día de hoy.

J: Perdonen, Cesar, Toño: he tenido problemas de sueño esta semana.

L: Espero no sean también problemas de consciencia...

J: Tranquilo, Luis. Esos problemas están en mi cajuela.

C: De acuerdo, comencemos. ¿Qué nos traes hoy, Jaime?

J: Lo de siempre: indultos ridículos a cambio de su total rendición y cooperación.

L: Y la respuesta es la de siempre: les daremos a los peces gordos mientras nos dejen en paz.

J: Vamos Luis, esto no va a seguir por siempre y lo sabes; es un buen momento para los planes de retiro. La oferta de hoy es especialmente generosa: dependiendo de los términos a los que acepten, tal vez ni siquiera tengan que pisar la prisión. El resto de sus días.

L: No me hables de retiro, Jaime; me haces sentir más viejo. Qué opinas, Toño: ¿Ya estamos viejos para esta mierda?

T: Nada de eso, Luis: estamos en la "flor de la madurez".

C: En resumen, es un nuevo "gracias, pero no". Sabes el trato, Jaime: "Somos una extensión del brazo del órden". Nosotros ponemos las reglas en donde ustedes no alcanzan.

J: Y por supuesto, hay que pagar por tal concesión...

T: Directo al hueso; ¿cuánto va a ser esta vez, oficial?

J: Lo usual, caballeros. "Dios ama al que da con alegría".

L: "Pide y se te dará"; lo que me recuerda, ¿cómo vas con nuestra petición?

J: Oh, ya te la sabes, Luis: mucha burocracia, mucha corrupción. Y además está el carácter de la Fiscal: ni con todo su dinero, drogas y mujeres podrán cambiar su resolución de hacerles un nuevo círculo en el infierno.

L: Todos tienen su lado, Jaime: sólo queremos irnos de aquí, tanto como ustedes nos quieren echar. Consíguenos esos permisos de construcción, y cuando la nueva ciudad arranque, los dejaremos a ustedes y a todos sus burócratas en paz.

J: No olvides al buen sirviente, Luis...

L: -Y tú, serás generosamente recompensado.

J: Gracias, Luis. Y Cesar: ¿qué rumores me traes?

C: Unos muy curiosos: una Palomita me dijo que los Buitres rondan por la carroña.

J: Vaya; diría que es algo muy estúpido, si no hubiera llegado yo a la misma conclusión. Hemos buscado en la carroña por meses, Cesar: no hay buitres ahí.

C: Oh, pero eso es obvio, Jaime; los buitres no se acercan a la carroña de las hienas: nunca los verás con policías tan poco discretos como los tuyos. Estos buitres en específico son especialmente calvos: sus cuellos no toleran el sol, si sabes a lo que me refiero.

J: Veo para dónde vas; esta palomita tuya, ¿algún día me la presentarás?

C: ¿Y traicionar su confianza? Tal vez cuando todo esto acabe; en serio disfrutarás conocerla, si sabes a lo que me refiero.

J: De acuerdo. Y dicho todo esto, hay algún otro pendiente?

L: Nada por mi parte.

T: Ni por la mía.

C: Entonces, se levanta la sesión. Nos vemos en una semana, como siempre. Y Jaime, esperamos ver un poco más de resultados para la ocasión.

J: Así sea, caballeros. Duerman bien.

Todos se levantan de la mesa; dos mujeres elefante escoltan a Jaime por el pasadizo por donde entro, se despide del gorila y sube a su auto, de regreso a la oficina.

Toca a la puerta, y nadie le contesta: Jaime quita una maceta de la entrada, levanta un azulejo, resuelve un juego de destreza y saca de él un alambre especialmente torcido, que usa para abrir. En el interior su asistente duerme recargada sobre el escritorio, completamente limpio y ordenado. El investigador se quita su gabardina y cubre a su asistente desde los hombros: luego la levanta en brazos para recostarla en un sofá extendido. Se quita los tirantes del pantalón y entra en su salita de lectura: un reducido cuarto redondo, rodeado de libreros y con un sofá rojo al centro, junto a una mesa redonda y una lámpara de mesa. Cierra la puerta, toma un libro y lo abre en un separador, esperando a que el sueño lo venza.

miércoles, 2 de junio de 2010

Memes?

Memes.
Extraídos del blog del buen Mondragón, que es sumamente interesante.

1 ¿Te quieres casar?: Aún soy jóven.


2 ¿Estas en una relación ahora?: Noup.

3 ¿Donde esta tu celular?: Buena pregunta. Voy por él.

4 ¿Tienes hermanos(as)?: Por lo menos una.

5 ¿Que soñaste anoche?: Volar. Típico.

6 ¿A que le temes?: A los conductores ebrios.

7 ¿Hoy en la noche?: Sí.

8 ¿Algo que deseas tener: Una vida más dificil.

9 ¿Donde creciste?: En un pequeño hogar de lo más típico de Guadalajara.

10 ¿Te gusta el ketchup?: No; siempre me cayó mal. Y nunca creció.

11 ¿Tu estado de animo?: Absorto en la actividad diaria.

12 ¿Extrañas?: Va.

13 ¿Cuando fue la ultima vez que te reíste?: Hace unos minutos, leyendo el mail.

14 ¿Ultima llamada recibida?: Mi padre. Justo ahora.

15 ¿Ultima persona con la que hablaste por msn?: Barz. Hace unos segundos.

16 ¿Te gusta alguien?: Sí, sigo prefiriendo a los seres humanos.

17 ¿Te olvidas fácil de alguien?: Ni aunque me pagaran; no se me da.

18 ¿Te gusta tu vida?: Lo suficiente.

1 ¿Estuviste enamorada/o anteriormente?: Digo, quién no.

2 ¿Estas enamorada/o?: Sería bueno estarlo.

3 ¿Crees que exista tu media naranja?: Out there, somewhere...

4 ¿Ya la encontraste?: ...somehow (8)

5 ¿Crees en el amor a primera vista?: Creo en la "atracción física" a primera vista, cosa que no admiro.

6 ¿Amaste tanto a alguien como para llorar?: Y ahora me pregunto porqué.

7 ¿En este momento eres feliz con el amor?: No me quejo.

8 ¿Canción que estas escuchando en este momento?: Un pájaro y un ventilador al ritmo de mi madre abriendo la puerta. Pero si pongo play, está So Tired de Ozzy.

9 ¿Que buscas en tu pareja ideal?: A un ser humano. Por lo menos.

10 ¿Futuro nombre de tu hijo?: Camarón.

11 ¿Y de tu hija?: Caramelo.

12 ¿Te han roto el corazón?: Creo que sí.

13 ¿Si tu ex te llama y te dice que quiere regresar contigo?: Diría "Cuéntame más".

14 ¿Deseas que alguien estuviera a tu lado ahora?: No; sería muy incómodo.

15 ¿Aún le hablas a la última persona que te lastimo?: Lo necesario.

16 ¿Hay alguien en tu mente en estos momentos?: Muchas personas, pero nadie hace ruido.

17 ¿Crees en el amor?: Lo veo a diario; es necio decir que no.

18 ¿La última vez que lloraste?: No fue la gran cosa.

19 ¿Perdonas fácilmente?: Por algún motivo sí.

20 Si alguien te quiere, ¿desearías saberlo?: Por curiosidad.

21 ¿En verdad eras sincero la última vez que dijiste te quiero?: No lo diría si no.

22 ¿Puedes aguantar que te digan la verdad?: Como un campeón.

23 ¿Piensas que tu ex se merece la muerte?: No por algo que yo sepa.

24 ¿Alguien te ha dicho que desea pasar el resto de su vida contigo?: No; no está de moda.

25 ¿Le haz roto el corazón a alguien?:

26 ¿Eres celosa/o?: Sí, pero tiendo a confiar en mi pareja.

27 ¿Cuál es tu cita ideal?: Un paseo loco, una cena tranquila, y dormir en un sofá.

28 ¿Tu punto débil?: Es muy débil, sí que sí.

29 ¿1 Beso Largo o 100 Besos Cortos?: 100 y bailar, o 1 bajo la lluvia.

30 ¿Una Canción de Amor?: She's Always a Woman de Billy Joel.

martes, 1 de junio de 2010

6:03' 15''

Inicia el sueño, y sólo se ven tus ojos, en un plano cerrado de película experimental. La escena es sencilla: tus ojos a través de la pantalla a 21:9, mirando fijamente a la cámara: a mí, al único expectador conciente. Tardo unos segundos en interpretar que la pantalla 21:9 es en realidad mi vista periférica, y el magnifico encuadre de tus ojos se debe a la ridícula cercanía entre tu cara y la mía: ojos grandes, oscuros, abiertos, atentos.

Eso es lo extraño, lo increíble de este sueño: me estás mirando a los ojos. ¿Por qué no te has dado la vuelta, evitado mi mirada con desprecio; por qué no me has ignorado? ¿Y las mariposas azules, los relojes derritiéndose? ¿Dónde están las pruebas de lo surreal de la situación? Es una pequeña pesadilla, una escenita de lo absurdo horriblemente real, sin elementos para medir el tiempo transcurrido: la persistencia de la memoria mofándose de mí.

Y de repente, los ojos grandes se agrandan aún más; o es la cámara haciendo un diminuto travel frontal; o eres tú acercándote a una distancia enloquecedora. Mi corazón exagera una anticipación y se detiene antes de acelerarse como un condenado; late tres, siete, cien, mil veces; y los ojos, esos ojos, siguen ahí. Entonces, cambiando el completo paradigma de la escena, las cejas se levantan lentamente. A una velocidad de cuatromil cuadros por segundo se observan los pequeños pliegues de los párpados superiores desdoblarse para cubrir la superficie ocular; y cuando he dejado de ver esos ojos, cierro los míos también.

Labios encontrándose. Mi mano en tu pelo, en tu nuca, en tu cuello; tu olor entrando a mi organismo en cada respiro; y el tiempo aún negándose a ser medido.
Después de una corta eternidad, los labios se separan.
Yo abro los ojos.
Tú ya no estás.
Y yo estoy despierto.

El reloj marca las 6 de la mañana con 3 minutos, y aproximadamente 15 segundos; mi alarma suena a las 6, y me quedé dormido el tiempo restante. En tres minutos quince segundos que pasé de mi hora normal de sueño, mi cerebro entró en fase REM y comenzó a mostrarme sueños en una tormenta de actividad cerebral. Ese fue el último que tuve antes de despertar.

Y por eso detesto quedarme dormido.